La reseña de hoy la ha escrito Aurelio
Las fotos, el montaje fotográfico y el video son obra de Txema G.
Blog del grupo de narración oral de las Bibliotecas del Aula de Cultura de Getxo, que se reune los segundos viernes de cada mes en el Aula de Cultura de Algorta-Villamonte
La sesión de cuentos grises y negros no pudo elegir mejor fecha para celebrarse: el 11 del 11 de 2011, inmejorable reclamo para creencias, supersticiones, fantasías o ilusiones, aliados incondicionales del relato. Para reforzar la simbología, la coincidencia se anunciaba última, porque el 12 del 12 de 2012 será miércoles. Así que público y contadores (11, para reforzar a ún más la casualidad) se reunieron con la esperanza de participar en un cuentacuentos verdaderamente especial. Y nadie salió defraudado. Como el número era tan protagonista como el color, la sesión la empezó Carmen con un cuento en el que unos camellos parecían tener el don de multiplicarse, pero la supuesta paradoja de que todos podemos salir ganando en un reparto tenía truco. Las matemáticas son una ciencia exacta y entienden demasiado de números como para engañarlas, pero el relato nos dejó a todos el agradable regusto de lo imposible hecho realidad.
Para continuar, una de las cosas que más gustan en el club de las cuentistas: una nueva contadora, Isabel, que no sólo se estrenaba con nosotros, sino que, en armonía con el guarismo que hacía especial la fecha, era la 1ª vez que contaba. Superados los nervios iniciales, nos dejó la historia de amor, abandono y silencio de la tía Daniela, salvada in extremis por la amistad.
Marcos continuó por la senda de la tristeza con una breve poesía llena de lágrimas, y Anabel M. nos conmovió con la hermosa historia de Helena, soñadora sin par que sucumbe a las garras del Alzheimer. Por suerte, sus sueños no se perderán gracias a su compañero Eduardo.
Laureano se trasladó nada menos que al Siglo de Oro, y allí se topó con el insigne Lope de Vega. De vuelta al Club de los Cuentistas, nos recitó su preciosa poesía “A mis soledades voy, de mis soledades vengo”.
El siguiente contador no fue tal, porque Javi y Anabel nos regalaron a dos voces una magnífica y personal versión actual de clásicos como “El hombre lobo” y “El Doctor Jekyll y Mister Hide”, escrita por el primero y protagonizada por un lobo y un humano con los papeles cambiados. No era la primera vez que lo contaban, pero lo bueno, si se repite, dos veces bueno.
Y con el personal ya entregado y expectante por lo que aún faltaba, Carlos decidió dejarnos extasiados, sin condiciones ni resquicio para la duda. Salió, templó, nos ató con lazos del mejor cuento, y nos brindó la historia de un viejo que buscaba la muerte hastiado de tener sólo malos recuerdos. El nuestro, imborrable.
Rafa, valor seguro, recurrió al maestro Hitchcock para su inicio de temporada, y oscureció la contada con el relato de una broma macabra que termina de la peor manera posible.
¿Se podrá seguir manteniendo el listón tan alto hasta el final?, era la pregunta que flotaba en el ambiente. Ernesto, perspicaz, decidió dar cumplida respuesta. Le bastó su magia y un solo calcetín negro. Eso sí, no un calcetín cualquiera, sino uno con inquietudes, con ganas de ver mundo y vivir nuevas experiencias, más allá de los pies de Plinio el cartero. Y lo consiguió.
Como también lo consiguió Román con un ramillete de sueños de la infancia, donde la búsqueda de un hermano le llevará a recorrer lugares misteriosos en los que descubrirá la verdadera naturaleza de los logaritmos neperianos y del número pi.
Y así, quiso el destino que con un número se cerrara el círculo de una memorable sesión del Club de los Cuentistas que había empezado también con números el día en que una fecha era algo más que números.
Crónica de hoy escrita por Rober
Fotos y montaje fotográfico a cargo de Txema G.
Con esta sesión de cuentos breves, brevísimos, algunos incluso fugaces, dimos por finalizada esta temporada 2010-2011 de nuestro Club de los Cuentistas.
Amigos-as amantes de los cuentos, cuentistas que nos narrais historias que nos hacen vivir momentos mágicos y recordar, experimentar nuevas sensaciones y sentimientos: hoy el color amarillo es el protagonista de "nuestra noche".
Miguel nos recordó que la virginidad no siempre fue una enfermedad como lo es ahora. En su infancia en Mieres, era un bien tan apreciado que cuando una mujer la perdía en batallas preparatorias, se la restituía una tal Celesta cosiéndole un pellejo en la zona deteriorada, de lo que queda constancia porque alguna usuaria aún muestra un sello de tinta azul que pone “Matadero de Mieres”. Algunos de sus personajes hablaban en bable, lo que refuerza la apuesta decidida del Aula por las lenguas vernáculas.
Javi R. nos introdujo en su habitual simbolismo a través de su narración sobre un transporte de ovejas, cerdos y asnos de Badajoz a Barcelona que son abandonados por el transportista en pleno Paseo de Gracia. Tras no pocos avatares, todos los animales acaban encontrando su sitio en la sociedad humana, con la que comparten un elevado porcentaje de su ADN. Las ovejas empiezan por la religión y acaban triunfando en el mundo de la hinchada de fútbol. Solo una de ellas, la única de pelaje negro, encuentra su acomodo en el sorprendente mundo de la música. Los cerdos, hábiles negociadores y especuladores, comienzan sus trapicheos con el cuerpo de algún colega y acaban escalando la pirámide del poder. Por fin los burros, cuyo mayor mérito es no dejarse convencer por ningún razonamiento, ocupan pronto las cabeceras de las organizaciones políticas. Javi, ten cuidado, porque había un político en la sala que se ha quedado con tu cara...
Carlos nos transportó al pueblo de Buenaventura, en Colombia, donde un viejo cuentero alimentaba el alma de los lugareños que acudían en masa a escucharle. Era tal su fidelidad que la autoridad tuvo que declarar festivos los lunes de cuento porque nadie trabajaba ni hacía otra cosa que ir a escuchar al viejo. Parece que incluso Dios llamaba a su puerta para hablar con él y para que le oyera. El viejo dio tantos detalles sobre Dios que el cura, viendo peligrar su negocio, hizo la presión suficiente para que expulsaran al viejo de la comunidad. El pueblo, sin el alma de las historias, fue languideciendo hasta que el cura se vio obligado a tratar de que el viejo volviera para revivirlo y para que Dios pudiese contarle sus penas de amor.
Rafa encontró, para esta ocasión, una amarga fábula sobre la rivalidad asesina entre elefantes blancos y negros, que acaba en desastre. Este desastre sigue repitiéndose a través de la historia con otras marcas de elefantes, e incluso, cuando se produce el salto genético, con los hombres, que siempre encuentran razones para rivalizar; en la fábula, lo hacen con sus creencias religiosas, con sus dioses...
... y termina Rafa, en esas andamos...
Ya hemos cambiado de año, y el Club de los Cuentistas de Getxo inaugura el 2011 con una sesión de cuentos verdes. El año comienza de una forma peculiar: más oyentes y menos contantes. ¿Habrá hecho la gripe mella en las gargantas de los contadores? Desde luego, en los oídos de los escuchantes no, que nos aprestamos a disfrutar un viernes más de un nuevo ramillete de relatos. ¿Qué nos deparará el verde? ¿Erotismo, esperanza, naturaleza….? ¿Quizá islamismo, viajes por tierras irlandesas, sabor a menta….? Vamos allá. Abre el evento Félix, y antes de que empiece ya vemos por dónde va el verde: por la corbata. Nos hace un pequeño recorrido por la música barroca de la mano de Vivaldi, Bach y Haydn, pero haciendo hincapié en sus amores y en sus descendientes para llegar siempre a la misma pregunta ¿De dónde sacaban estos músicos tiempo para componer su prolífica obra?
Marcos lleva el verde al tema y nos recita “La casada infiel”, elegante, romántica y erótica aventura del genial Lorca, con la que nuestro cuentista se encuentra cómodo.
Anabel R. decide echarnos un “Lazo verde de 2 metros y pico” para dejar claro que no es más feliz quien más tiene. Por algo ella es la diosa de las pequeñas cosas...
Y llega el momento mágico del día. Hoy hay menos cuentistas, sí, pero la jornada nos regala el regreso de uno muy querido y por demasiado tiempo ausente: Carlos, alma mater del Cuarto de Contadores de Topaleku, el hermano pequeño (por joven) del Club de los Cuentistas. Y no contento con alegrarnos la sesión con su presencia, nos coge a todos en volandas con su verbo fácil y expresivo y nos lleva de viaje a un recóndito valle del Himalaya. Allí nos ayudará a resolver las dudas que le surgían a Palancaputa sobre qué es el hombre, de dónde viene y hacia dónde va. La respuesta: carpe diem.
El verde de Rafa se reduce a la mínima expresión: el nombre de la princesa protagonista del cuento, Esmeralda. Pero al relato no le faltan colores con sus rosas azules, ni al contador su gracia habitual... o más.
Miguel nos llena de erotismo y carcajadas verdes gracias a los inusuales 30 cm. de Nieve que caen (o mejor dicho, se levantan) en la caribeña Cuba, y que ponen patas arriba el edificio con pretensiones que acoge a Osvaldo en Getxo.
Javi R. utiliza varias tonalidades de verde para divertirnos como suele: verde sapo, verde charca, verde rana, verde beso con tremenda lengua (qué diría al respecto la Natalia de Osvaldo). Cachonda reflexión sobre la condición humana (bueno, más bien principesca) que añade a la habitual dificultad de las obras propias la premura de su concepción. Uuuuffff!!!
Y para cerrar la sesión, nuestro siempre entrañable Pepe nos ofrece un popurrí verde, que va desde Argiñano al juego-canción del moco pasando por el Rainbow Warrior y por un tendero enamorado. Una juerga muy bien entonada.
Y colorín colorado, esta sesión se ha acabado. Hemos echado de menos a varios cuentistas, pero no ha faltado de nada. Seguro que Txefe, Anabel M., Román, Javi-Romo, Laureano, Marian, alguna Carmen y quién sabe si alguna de esas sorpresas que tanto gustan volverán a deleitarnos en breve. El Club de los Cuentistas no conoce las rebajas de enero.
Comentarios de hoy a cargo de Rober
Fotos y montaje de la imagen de Txema G.
En esta ocasión, nuestra habitual sed de cuentos se tornó en auténtica fiebre del oro, y así tomamos asiento, dispuestos a escuchar cuentos plateados y dorados como pepitas en mitad de un río de palabras.
En noviembre el viernes 12 tocaba cuentos negros, y 13 fueron apareciendo perturbadores, inquietantes, angustiosos, humorosos algunos.