
Comenzamos la temporada 2011-2012 con una sesión que, según algunos, fue de las mejores de nuestra ya larga historia: 10 cuentistas con otras tantas preciosas historias y 65 oyentes… ¡No está nada mal!
Rompió el hielo Román que, tras muchos meses sin visitarnos, nos anunció que este curso nos va a contar cuentos en carne viva, en carne herida… cuentos encarnados (algunas pensamos que así son siempre sus historias). Así, se decidió por una leyenda maya que conoció de labios de John Smith, el hombre que lo dejó todo en pos de un sueño.
Marcos, con su característica brevedad nos contó y nos cantó sobre unos Ojos verdes, los mismos que popularizó la Piquer…
Tras él vino Félix quien, con la excusa de un negocio de compraventa de objetos usados, nos planteó uno de sus enigma matemáticos sobre pérdidas y ganancias ¿Ya lo habéis resuelto?
Carmen P. se decidió por un breve cuento filosófico sobre la travesura de unos diablillos vestido de otoño que deciden quitarnos la felicidad. Encuentran el mejor escondite.. que solo algunos humanos serán capaces de descubrir.
Laureano nos saludó con un recuerdo a Santa Teresa, a modo de prólogo conmemorativo, y posteriormente nos emocionó con un poema muy sentido, “Pido la palabra”, sobre la verdadera patria: la patria interior, la que nos une a la pobreza, la que quiere ser alegría…
A continuación, Anabel R. extrajo un fragmento de un cuento de P. Pron para relatarnos la historia de una mujer subsahariana que consigue liberarse de las ataduras de las tradiciones de su pueblo con la ayuda de un fantasma negro…
Con su habitual tono coloquial-jocoso, Miguel nos presentó un relato acerca de las ventajas del “diseño hidráulico” de los hombres frente al de las mujeres (qué difícil es hacer pis en posición “agachada alta” ¿verdad?)
Carlos nos obsequió con una aleccionadora historia sobre una colmena donde, según los expertos, sobra una abeja. Pero, ¿cómo desenmascarar a la extranjera, a la diferente? Como sólo suelen conseguir los buenos cuentistas, Carlos nos hizo reír y nos hizo pensar; no se puede pedir más…
Ernesto, a quien también teníamos muchas ganas de ver de nuevo por los Cuentistas, nos regaló un clásico de los hermanos Grimm: la historia del niño apadrinado por la Muerte que, cuando llega a mayor, se atreve a desafiarla. Sin embargo, nadie puede burlar a la muerte, ni siquiera su propio ahijado…
Y cerramos esta primera sesión de la temporada con botón de oro: Anabel M., igual que su tocaya, se decidió por una preciosa historia de Patricio Pron, la historia de Flora en el tren, recordando sus vivencias con el Sr. Damián… y dejando que el legado que recibió de él guíe sus pasos en su nueva vida viajera.
¿Habrá sido la mejor sesión del Club de los Cuentistas de los últimos tiempos? Quien sabe… quizá sí, pero solo hasta el mes que viene.
La crónica de hoy ha sido escrita por Anabel R.
Las fotos y el montaje fotográfico son de Txema G.